miércoles, 24 de junio de 2026

Soleá Morente 2021- Aurora Y Enrique

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 236,96 MB 

     Si veníamos de un "Lo que te falta" en el que nos inyectó energía y alegría a borbotones en tiempos de pandemia, vida extra a base de electro pop rumbero y mucha garra, Soleá Morente vuelve a reconquistar su libertad creativa con este cuarto álbum, "Aurora y Enrique". Dando rienda suelta a su ADN camaleónico, rinde un sentido homenaje a la historia de amor de sus padres, Aurora Carbonell y Enrique Morente, en once canciones que firma de puño y letra, cargadas de misterio y magia. 

 Con Beach House, The War on Drugs o Sufjan Stevens bajo las alas, a base de dream pop y sinceridad, teje con recuerdos esa unión verdadera que, aunque físicamente separe hoy a sus protagonistas, siempre habrá un lazo irrompible que los mantenga juntos. Nos adentramos en "Aurora y Enrique" con la minimalista y emocionante “Aurora”, con una cadencia de nana que funde con “Ayer”, más atmosférica y resplandeciente, donde reluce fuerte el nuevo sonido que ha creado Soleá, junto a Manuel Cabezalí, en este vibrante trabajo. 

 “Yo y la que fui” empieza con un sonido más oscuro y se va tornando amanecer desde el espacio exterior. Así, entre envolventes atmósferas, sueños y cometas, Soléa siembra versos brillantes y los mezcla con ese hermoso estribillo popular y flamenco que dice: “A la orillita del río yo me voy sola, / y aumento la corriente con lo que mi corazón llora”. Raíces y alas en una letra donde refleja las inseguridades y miedos vencidos en un diálogo consigo misma. 

 Le sigue “El pañuelo de Estrella”, otra historia de amor, con un soniquete muy flamenco y festivo, rebosante de duende y compás, donde encontramos a la primera invitada del disco: su hermana Estrella Morente. La universalidad del amor y como quedan grabados en la memoria sentimental aquellos primeros gestos que prenden la llama. 

 La Cara A cierra con uno de los temas más ambiciosos del álbum, los siete minutos y medio de “Fe Ciega”, con una letra muy evocadora y espiritual, donde ese amor del ser querido nunca se va del todo y sigue presente, de alguna manera, en nuestro día a día. Los delay de guitarras dibujan paisajes luminosos que atardecen una y otra vez, con cierto regusto a The War on Drugs y a Lou Reed, más homenaje incluido al gran Manzanita, rescatando esa preciosa estrofa de “Ni contigo ni sintigui” de su "Espíritu sin nombre" (80), esa que dice: “Los cristales de mi casa / los empaño con mi aliento, en ellos yo pongo tu nombre / y después los borro a besos”. 
 

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